viernes, 8 de junio de 2007

Manual anónimo?


... y por qué?
... de dónde sacaste que eso es asi?
... quién lo dice?

Preguntas que me eran formuladas una y otra vez y yo sin saber responderlas.

Ahora pregunto yo:
¿quién? ¿cómo?

Tal vez pueda responder esas preguntas algún día, tal vez no.



Cuento con una especie de manual que tengo interiorizado, no hace falta coherción externa pueden creerlo? es mucho más eficaz que cualquier amenazada de sansión por parte de la policía o el Estado. No sé de dónde salió el manual, no sé quien lo escribió ni cómo llegó a formar parte de mi. Hoy me di cuenta de su existencia y me siento realmente sorprendida de cómo viví mi vida hasta el día de hoy. En mi manual hay una lista de cosas "buenas", otra de cosas "malas" y una serie de requisitos que a mi edad tengo que "cumplir" para ser una "buena persona" o considerarme alguien "con una vida rica, llena y exitosa" Obviamente que no los cumplo desde mi punto de vista, es decir, creo que nunca los cumplí ni llegaré a cumplirlos porque sino llegaría a ser perfecta y la perfección es una utopía, sin embargo, eso no quita que me autopresione y me autoexija todo el tiempo para impulsarme a llegar cada vez más cerca de este objetivo.
Ni siquiera se trata de "ser feliz" o si? Todos buscan "ser felices" como si eso fuera una meta a la cual alguna vez llegáramos, hay que saber reconocer y valorar los momentos de felicidad, ahora bien, será que cuantas más metas personales alcancemos los momentos de felicidad sean mayores?? creo que me acerco más a entenderme yendo por ese lado.
Qué mejor mecanismo para el sistema que la autoregulación de cada persona?! Conmigo el sistema podría descorchar una sidra y ponerse a brindar, eso es lo que pensaría si fuera una persona, pero no, es algo abstracto, formado por muchas cosas concretas sí. A simple vista podría despreocuparse de mí porque al parecer sigo cuan biblia una serie de principios morales y éticos, y me siento mal conmigo misma cuando me aparto de ellos, yo aporto al status quo casi todo tiempo... casi, casi todo el tiempo, porque tengo mis momentos de replanteos de reflexiones, pero qué pasa? son sólo momentos y no se traducen finalmente en acciones.
Vuelvo a traer las preguntas: por qué? quien dijo?
quién dijo que uno tiene que alegrarse por las cosas buenas que le pasan a los demás?
quién dijo que está mal sentir bronca porque esas cosas no le pasan a una misma?
Me lo dijo mi propia terapeuta imaginensé!
Lo que pasa es que ninguno quiere admitir ciertas cosas, muchas veces ni siquiera quiere admitírselas a sí mismos, pero están, están.

sábado, 2 de junio de 2007

Acerca del Sentimentalismo o del Egoísmo Humano (por Walpok)

El otro día, en una conversación callejera Marisol y Eliana se dieron cuenta de algo que para algunos es difícil de entender y para otros resulta evidente. Y darse cuenta de eso las deprimió bastante. Estábamos comentando mi visión acerca de la esencia del ser humano y les dije que la bondad, el amor, la caridad y otros sentimientos a los que el hombre les atribuye carácter positivo operaban de la misma manera que aquellos sentimientos considerados negativos tales como el egoísmo, el individualismo, la omnipotencia, etc. Solo son mecanismos psíquicos inconscientes de autosatisfacción individual.
Como dije anteriormente, el ser humano es un animal competitivo, que busca ejercer coerción sobre otros individuos de la misma especie. El individuo, como tal, piensa primero en su conservación individual y en su bienestar personal y esto lo hace un ser egoísta. El hombre es “malo” por naturaleza y ha trasladado ese modo de ser a la cultura para que el poder nunca pueda ser disputado o cuestionado en sí mismo. Un ejemplo tonto puede aclarar estas cuestiones. Si yo choco a una persona que camina por la calle y le causo un daño, yo puedo sentirme mal, apenado o avergonzado por lo que he provocado pero eso no significa verdadero interés en la persona. Se trata pues de un mecanismo mental de autosatisfacción. El hecho es insalvable porque ya ha ocurrido: yo choqué a esa persona y le provoqué un daño. Como esa conducta, dentro de las normas y leyes que rigen una cultura particular en un lugar y momento determinado (esto es, avanzar sobre el espacio corporal del otro sin que el otro lo permita y provocarle un daño físico sin justificación previa), no es aceptada existe un mecanismo mental por el cual el arrepentimiento y la disculpa actúan como un posible agente solucionador del conflicto restableciendo la calma y aliviando el castigo impuesto culturalmente.Hay que agregar, para que esto se entienda plenamente, que las normas morales y culturales operan en nuestra mente, que se trata además de mecanismos inconscientes y que por más que sea un sentimiento “malo”, la valoración positiva de si mismo que todo sujeto tiene hace que él se sienta bien (inconscientemente) de sentirse mal porque de ese modo está dando cuenta de su calidad de persona (por eso es de autosatisfacción). El otro o la opinión que la sociedad en general le atribuya se vuelve importante en función de uno mismo. Por este motivo, aquel que le da una moneda a un indigente recibe una complacencia personal que opera conforme a la ética y que podría resumirse como: “yo me siento bien de ser una persona a la que le importa el otro”. Pero en realidad, por más que no queramos, el mecanismo sería "yo me siento bien de sentirme bien porque dentro de la sociedad, esta actitud es una de las tantas que caracterizan a una buena persona”. Creo que queda claro, hasta aquí, la relación establecida entre las valoraciones personales (sentimientos, emociones) que uno tiene de si mismo y su relación y articulación con la construcción mental del mandato cultural/social. Lo triste de lo expuesto es que queda poco espacio para el corazón.

viernes, 25 de mayo de 2007

¿Por qué las personas mienten?

Sí, suena como título de librito de cuentos para niños de 4 a 6 años.
Pero a veces se me da por reflexionar por cosas que son tna básicas y que las tenemos tan interiorizadas que parecen naturales pero no lo son. En este mundo casi la totalidad de las prácticas son culturales.

¿Por qué las personas mienten? ...
Si me remoto a mis primeros recuerdos creo que le mentía a mi mamá para poder hacer algo que yo quería, o sino las típicas mentiras llamadas "blancas" que no sé por qué pero están legitimadas... miento para no lastimar al otro?? esto me recuerda un grafitti que he leído varias veces que decía "violencia es mentir" Si una persona no sabe la verdad no puede elegir realmente.

Entonces la mentira sería un segundo camino? una forma deformada de llegar a donde queremos? lograr nuestro objetivo a cualquiera precio? sin tener en cuenta a los demás implicados en la cuestión? claro porque si podría llegarse por el camino de la verdad entonces no elegiríamos mentir o si??

Podríamos estar horas analizando las posibles justificaciones de las mentiras pero me gustaría que ustedes me dieran la opinión para poder ver el tema con más amplitud y llegar a una conclusión al menos provisoria.

martes, 22 de mayo de 2007

Aviso

Se busca vocalista

Masculino o femenino, para banda de rock con ganas De laburar , temas propios e influencias de:Led Zeppelin,Pink Floyd, Queen, Red hot chili Peppers,Jimmy hendrix etc Y tambien otras nacionales como: Sumo , Divididos, Pez ,Aquelarre Etc...

Para mas información entra en www.fotolog.com/zeus67








Y esto fue... noscuestacreer... un servicio a la comunidad. Es para la banda de mi primo, si conocen a alguien que le interesa me avisan, por ahi anda mi mail. Saludos!!


domingo, 20 de mayo de 2007

Homo Homini Lupus (por Walpok)

Quiero comenzar a plantear algunas nociones que propuse en la nota anterior, estas cuestiones atañen a la manera de entender al ser humano. En el cuento “El genio de la bota” (que, por cierto, es de mi autoría) vimos como la necesidad y el deseo pueden condicionar la vida humana. La bota le confería un cierto poder sobre su destino a quien la poseía, y ese poder era el del mismo individuo proyectado en un objeto simbólico. La bota, podemos decir, representa la cultura. Una cultura que tiene su correlato en la esencia “natural” del ser humano. Ahora bien: ¿Cuál es la naturaleza del ser humano?
El hombre es un animal racional pero que sin embargo está dominado y motivado por el deseo. Todas sus acciones persiguen algún fin, del mismo modo como el león caza una presa motivado por el hambre (o el deseo de satisfacerla). Pero, la posibilidad de razonar, esto es, de evaluar las posibilidades, buscar la manera más fácil de actuar y aprender de los errores es lo que lo diferencia del resto de las especies animales. Y aquí se abre una faceta importante, el hombre en su razonamiento compite con otros hombres en función de los mismos deseos. Como dice Hobbes el poder del hombre está en su capacidad de actuar y la búsqueda del poder se encuentra dominada por la pasión. Ello determina que cada ser humano esté en continua guerra con los demás. En el estado de naturaleza el hombre debe pelear contra otros hombres para satisfacer sus deseos, esto es, en palabras de Hobbes: “bellum omnium contra omnes” (la guerra de todos contra todos). Pero Hobbes no daba cuenta de esto mismo en la instancia social o cultural. El estado de naturaleza del hombre trasciende las barreras naturales y se impone en la cultura. La esencia del ser humano es la misma. El poder del hombre no está netamente basado en su fuerza física sino en la posibilidad de atribuir valor simbólico y útil a las herramientas que crea. Y justamente es esto lo que posibilita la guerra de todos contra todos en el ámbito cultural y no solo en el natural.
Yo no creo que el hombre sea bueno por naturaleza como dice Rousseau y que luego la sociedad lo haga malo, sino que de lo que se trata es de un proceso de transformación y de adaptación. La esencia del hombre es inalterable, el hombre es un lobo para el hombre, tanto en el estado de naturaleza como en el cultural. Y esto es así porque razona, porque evalúa las posibilidades de éxito y fracaso. Cito a Cassirer: “En el mundo humano encontramos una característica nueva que parece constituir la marca distintiva de la vida del hombre. Su círculo funcional no solo se ha ampliado cuantitativamente sino que ha sufrido también un cambio cualitativo. El hombre, como si dijéramos, ha descubierto un nuevo método para adaptarse a su ambiente. Entre el sistema receptor y el efector [recordemos que Cassirer parte del hecho de que todo organismo posee un sistema “receptor” por el cual recibe estímulos del medio y un sistema “efector” por el cual reacciona ante los mismos y que ambos sistemas constituyen lo que él llama un “círculo funcional”], que se encuentran en todas las especies animales, hallamos en él, como eslabón intermedio, algo que podemos señalar como sistema simbólico” (*). El pensamiento de Cassirer con respecto al orden simbólico es similar al que tiene su contemporáneo Peirce. ¿Les suena?
Para entender esto, vamos a ver, en resumidas cuentas, la génesis de la cultura y de la sociedad. Debo hacer antes una aclaración, se trata simplemente de un conteo burdo de la historia abstracta del hombre, ustedes podrán reconstruir mejor y con más detalle toda la cronología que me dispongo a abarcar.
Las tribus cazadoras y recolectoras de hace miles de años tenían una organización simple. Podemos decir que se estructuraba como una familia en la cual todos y cada uno de los individuos tenía un rol particular. Algunos, especialmente las mujeres, se ocupaban de recolectar frutas y verduras y los hombres se dedicaban tanto a la caza como a la vigilancia militar. El alimento y la materia prima para confeccionar algunos utensilios indispensables estaban al alcance de la mano, esto es, se encontraban en las inmediaciones del campamento.
Cuando los recursos comenzaban a escasear había dos posibilidades: emigrar hacia otro sitio virgen o hacer la guerra contra otras tribus vecinas que aún contaban con el alimento suficiente. Entonces las tribus se volvieron guerreras.
Sin embargo, las dos opciones eran limitadas y entonces el hombre se vio obligado a criar animales y cultivar la tierra. Pero cuando esto ocurrió, las estructuras de poder dentro de la tribu se modificaron. El más viejo y sabio ya no era el que tenía el control sino aquel que poseía la tierra. Así mismo, al crecer la producción de alimentos, creció la producción de objetos y herramientas así como también aumentó la población. Los trabajos manuales se multiplicaron y el trabajo se subdividió. Nacieron de este modo los artesanos. Cada uno se dedicaba a producir un bien determinado que le servía para trocarlo por otro bien. Aquellos que no contaban con una parcela de tierra para cultivar ni con un medio de vida para subsistir debían ponerse a disposición del terrateniente para obtener alimento. El esclavo era propiedad de su dueño y ni siquiera el vientre materno escapaba a esa posesión.
Para que ningún aldeano decidiera despojar de su riqueza a otro, sobre todo a los terratenientes, tomando sus posiciones, estos resolvieron crear una estructura de poder con sede en una persona e instituyeron una entidad sobrenatural que disponía de todo lo existente en el mundo y volvía incuestionable e inviolable la propiedad. Así nacieron las palabras Dios, religión y monarca. De esta manera, también, se delimitó la propiedad privada para que nadie la invada y se redactó la ley que penaba a quien lo hiciese.
Cuando las sociedades crecieron aún más y en vistas de que todas las necesidades no podían ser satisfechas, se recurrió al comercio con otras ciudades como forma de conseguir bienes. Pero para esto era necesario establecer un sistema de medida eficaz que sirviera para fijar el precio de todos los bienes efectivamente. Así nació la moneda y el dinero como medida única del valor de todos los productos. Las transacciones económicas dieron como resultado un comercio primero a escala local, es decir, dentro de las ciudades de una nación y más tarde, entre naciones. Las ciudades, y luego las naciones, se especializaron en la producción de determinadas mercancías y dejaron de producir otras para comprarlas al exterior. No solo había división de trabajo dentro de la sociedad sino que las sociedades en su conjunto se especializaban.
Tanto los mercaderes o comerciantes como los terratenientes adquirieron un gran poder dentro del sistema. La expansión del comercio hizo necesaria la exploración, la conquista de nuevos territorios, el surgimiento de nuevos medios de transporte que requirieron de un nuevo elemento: la ciencia.
Tenemos, hasta aquí, un sistema compuesto por varias partes, que en algunos casos se oponen: ciencia y religión, terratenientes y comerciantes, artesanos y campesinos, comercio exterior e interior, monarquía, expansión territorial, conquista de nuevos territorios, etc. Todos conocemos este sistema con el nombre de feudalismo.
A lo largo del tiempo el poder de la ciencia y de los comerciantes fue creciendo hasta alcanzar un punto en el que un nuevo poder emergió. Para estas clases en asenso, los monarcas, los clérigos y los nobles representaban los intereses de las clases terratenientes que desplazaban del poder a aquellas familias que se habían hecho ricas produciendo bienes materiales y comerciando. Entonces, con la ayuda de las clases populares decidieron revertir el orden imperante para instalar uno nuevo. Uno que prometía igualdad, fraternidad y libertad pero que no era otra cosa que desigualdad, aversión y sometimiento. El modelo triunfante que emerge de todo este proceso se llama capitalismo. Las revoluciones científicas habían aumentado la capacidad de producir bienes y el conocimiento estaba reemplazando a los mitos. Dios había sido reemplazado por la constatación empírica y el positivismo.
Hasta aquí hemos desplegado una idea compleja sobre el hombre y el surgimiento de las sociedades. Creo que mi posición sobre este tema ha quedado clara y me parece retomar más adelante algunos temas que quedan dispersos. Mi visión sobre los acontecimientos sociales se fundamenta en toda esta exposición. Me despido hasta la próxima.
¡Critiquen y comenten! Si no, estoy hablando solo.

Saludos.

(*) CASSIRER, E.; Antropología Filosófica; México; Fondo de Cultura Económica; 1982; pág. 47.

Desde 22/08/07