Conseguir asiento a la mañana, implica para mí la posibilidad de dormir un ratito, pero hoy, detrás mío, una pareja discutió unos 30 minutos hasta que se bajaron y no logré mi cometido, un poco porque no podía, otro porque no quería, no les pasa que a veces se enganchan con las conversaciones de los otros? sí, eso se llama chusma lo admito!!!
Cuando me senté ya estaba empezada la discusión. Parece ser que a la chica le habían llegado unos mensajes de texto de un hombre y su novio en cuestión exigía que ella se los mostrara. Ella por su parte se negaba rotundamente, decía que eran sus cosas personales y no pensaba hacerlo, él la peleaba con el típico argumento de entonces es porque tenés algo que ocultar, y ella se defendía sosteniendo que siempre que ella miraba el celular, casualmente estaban borrados todos los sms. Y así, siguieron, repitiendo las mismas cosas y diciendo otras ya trilladas y conocidas por todos nosotros hasta que el chico le dijo que entonces si no les motraba los mensajes de texto él iba a terminar la relación, la chica despreocupada (o haciéndose la despreocupada tal vez) no mostró oposición. Luego se produjo un breve pero tenso silencio, en el que yo podía imaginar a la chica mirando por la ventanilla con los ojos llorosos y al chico con la vista clavada en el piso furioso. Finalmente se pararon y se bajaron del colectivo.
Esto me hizo pensar qué haría yo en esa situación, y sinceramente creo que se los mostraría, son pocas veces a las que a mi novio se le da por agarrar mi celular, será por eso que no me molesta demasiado, aunque tal vez, este pibe era un obsesivo que la controlaba constantemente, quien sabe no? tampoco podemos sacar una conclusión a partir de una sola conversación desconociendo todo el contexto.
Me juego a que todas las chicas solteras van a opinar que no mostrarían sus mensajes de texto a un supuesto novio de ellas, porque eso pertenece a su privacidad y etc y que muchas chicas que están en pareja seguro que se los muestran pero no lo admitirían públicamente ja ja!!!!
jueves, 18 de septiembre de 2008
martes, 16 de septiembre de 2008
Ayer fui a una conferencia sobre Comunicación interna (en empresas/instituciones) .
Y con lo único que me quedo es con una frase curiosa que quizás les haga eco por ahí:
Y con lo único que me quedo es con una frase curiosa que quizás les haga eco por ahí:
"Las personas ingresan a empresas y renuncian a jefes"
(la principal razón de renuncia {no quiere decir que la única} es por no soportar el trato del jefe, según una encuesta de la UP)
Me sorprendí al ver cómo dos hombres eran considerados super grossos por decir obviedades.
Parece ser que hay cosas que todos sabemos pero que si alguien las organiza, les pone colorcito y les da un nombre novedoso, es un genio.
Me decepcionó un poco porque no dijeron nada que no supiera, y no es que me quiera hacer la gran experimentada de la vida, pero creo que cualquier persona que se haya detenido a pensar 2 minutos sobre la comunicación institucional e interpersonal en una empresa, podría llegar a las mismas conclusiones. De hecho no llegaron a conclusiones, sino que plantearon problemáticas, asuntos a resolver, etc, pero no mostraron el cómo. Entonces es como si estuviera lloviendo y ellos dijeran "llueve" y todos responden: wowww, mirá que problema molesto la lluvia. Y ya!!! no hablan sobre usar paraguas, o quedarse bajo un techito o lo que fuera.
Entonces lo que más me interesaba a mí era que me lo bajaran a los ejemplos, a lo práctico, vamos, cómo se comunica??? qué formas posibles existen para dirigirme al personal?? con qué fines?? para lograr qué? de eso nada.
Así que pienso publicar un libro sobre comunicación señores y señoras, diciendo solamente que estamos incomunicados, a ver si logro hacerme rica.
Etiquetas:
comunicación,
interpretaciones,
teorías
Disculpen el formato de la nota, es que no la supe reproducir de otra manera porque lo saqué de un PDF.
Les recomiendo que la lean, la escribió Alabarces ayer, para el diario Crítica.
Universitarias
Después de seis meses de contratapas
de lunes, es oportuno confesar algo: no
soy periodista, aunque lo haya querido
ser. Cuando terminé la secundaria, en plena
dictadura, no había carrera de Comunicación
Social en la UBA; había que recurrir a dudosas
escuelas de periodismo, y estudiar Letras era
una opción para los que queríamos despuntar
el vicio. Luego, claro, la crítica literaria te hacía
olvidar la literatura y en las redacciones le echaban
flit a todo lo que sonara universitario. Otros tiempos,
otras costumbres. De modo que estudié Letras, y por una
serie de azares terminé doctorándome en Sociología. Y
entonces y antes y después vino la posibilidad de escribir
en diarios y revistas, vicio que cultivo desde un lejano
1986 en el olvidado diario Tiempo Argentino.
Queda aquí develado el misterio que aqueja a algunos
comentaristas de la web de este diario: no soy periodista
sino columnista. El pacto es
escribir de lo que sé y de lo que
investigo, que es la cultura popular
y la de masas y la otra –porque
uno no estudia Letras para luego
fingir que la cumbia y Tinelli y el
aguante son el centro del universo–.
Pero vivo de otra cosa: vivo,
misteriosamente, de la Universidad
y de la investigación y el
Conicet, donde soy investigador
en sociología de la cultura. Tengo
veintitrés años ininterrumpidos
de profesor. Y no hay en ellos ninguna
resignación: sigo creyendo
que este oficio –enseñar e investigar–
es una de las mejores cosas
que me pudieron haber pasado.
Escribir estas contratapas es un complemento feliz; enseñar,
investigar y luego contar y discutir, a veces con más
éxito, lo que producimos en la universidad. Es cumplir a
la vez el berretín adolescente del periodismo y el objetivo
crucial de los que trabajamos en las ciencias sociales, que
no es otra cosa que ayudar a cambiar una sociedad que
nos conforma tan poco –por no decir nada–.
Los recientes y presentes e inacabados sucesos en torno
de la UBA no me son, entonces, indiferentes. No me
puedo poner en crítico distanciado, porque doy clase e
investigo y además soy parte del gobierno de la Facultad
de Ciencias Sociales, la más damnificada, la que está
hoy en el candelero. Doy clase en aulas espantosas, sin
calefacción ni ventilación; los techos no se caen, pero
pareciera que podrían hacerlo; no se pueden nombrar
nuevos profesores, porque no les pagarían –todavía hay
varios que no lo han conseguido jamás–; hemos armado
un posgrado de lujo, entre gratis y muy barato, pero no
recibimos un solo peso para solventarlo y así
hacerlo gratuito, como es en Brasil, sin ir más
lejos; los empleados administrativos ganan miserias
y son muchos menos de los necesarios
–y puedo afirmar, porque dirijo hace casi cinco
años una oficina universitaria, que no se trata
de ñoquis ni de nada por el estilo–. Los compañeros
y compañeras que trabajan conmigo en la
cátedra arañan los $600 mensuales, y se matan
para dar clases espléndidas, dignas de admiración
y respeto por sus estudiantes (que los adoran). Pero
lo deben hacer muchas veces y en muchos lados, para así
armar sueldos decentes.
Y a pesar de todo eso, la UBA sigue siendo la segunda
o tercera universidad de América Latina y una de las más
prestigiosas del mundo, la que produce un porcentaje
abrumador de toda la ciencia argentina. Los responsables
de las universidades extranjeras no leen encuestas
berretas, sino que se limitan a
tributar el respeto que la UBA se
ha ganado por la calidad de sus
graduados y del conocimiento
que genera. Un verdadero milagro,
que el esfuerzo de las sucesivas
autoridades políticas por
desfinanciarla no ha conseguido
destruir. El milagro consiste en
el orgullo tenaz de saberse parte
de una tradición democrática
inaudita: somos el único país
del continente donde un hijo de
las clases populares podía llegar
a doctorarse en su universidad
pública, gratuita y cogobernada.
Una tradición democrática que
tiene las dificultades propias de
la lucha política –que la vuelven conflictiva, pero también
más democrática que varias provincias sofocadas por el
feudalismo–; y una tradición de autonomía que también
garantiza que la producción científica sea minuciosamente
independiente, solo deudora del rigor científico
–pongámoslo así: ni le pedimos permiso a Clarín, ni le
debemos pleitesía al PJ o a Macri–.
Con poca plata –las cifras necesarias son ridículas para
el superávit fiscal y la recaudación impositiva– todos los
problemas se resuelven. La movilización de docentes y
estudiantes garantiza que nadie se la robe: será necesariamente
plata bien usada. La pregunta del millón es,
entonces, si la universidad pública, uno de los grandes
orgullos de este país, le importa algo a este Gobierno.
Y a toda la sociedad, que critica los paros y las marchas
hasta que llega el día de la graduación de sus hijos e hijas.
Ese día, entonces sí, se emocionan recordando al abuelo
analfabeto.
sábado, 13 de septiembre de 2008
Porque es un amigo es una luz...
Ver fotos viejas me pone MUY melancólica, me pongo a pensar en la gente que yo quería mucho y se alejó de mi, lo mucho que sufrí cuando X amigos me dejaron de hablar... y me acuerdo de las personas que estuvieron muy cerca mío y que ahora no sé nada de ellas hace rato...
En relación a eso me puse a pensar en facebook, varias compañeras del secundario me agregaron como amiga pero después de eso no hubo ni un mínimo intento de establecer contacto para ver cómo ando, en una de esas se contentan con mi largo historial de fotos colgadas en la página y ya, no sé bien para qué sirve ese sitio, yo lo uso para chusmear la vida de los otros, no para hacer amigos, yo le doy aceptar a todos los que me mandan la invitación pero muchos de ellos no sé quiénes son ni tampoco lo sabré, porque ni tengo interés en hablarles y conocerlos.
Respecto a mi vida de verdad, mi grupo de amigas se va deshaciendo poco a poco, estoy muy triste, es algo que se fue dando con el tiempo y que en un principio la quise remar para que todas nos viéramos seguido y estuviéramos al tanto una de la otra... pero después dejé de organizar salidas... cuando empecé a trabajar dejé de conectarme tan seguido al MSN y de a poco estoy perdiendo contacto... a nadie parece importarle y cada una sigue su rumbo por caminos distintos... no sé si valdrá la pena hacer un intento de juntarnos todas para charlar de la vida, las cosas forzadas, no sirven.
jueves, 11 de septiembre de 2008
Día D ... mierda!!!!
Me duele la cabeza, tengo el estomágo revuelto y me siento débil, pese a todo heme aquí en mi escritorio firme en mi puesto de trabajo, aunque quisiera estar en mi camita durmiendo, pero ningún médico te va a hacer un certificado que diga: Eliana sufre de dolores de cabeza que la dejan tirada en la cama sin poder levantarse, porque nadie se lo creería, más bien debería dignarme a ir a un neurólogo en vez de un clínico de guardia, él sí debe estar al tanto de este tipo de afecciones. Además el sentido común va a hacer que mi jefe (o debería decir misss jefesss/assss) diga "Faltó por un dolor de cabeza? no es para tanto".
Estos episodios me acompañan desde que tengo memoria pero es un tema que no me digno a resolver porque me cuesta admitir que tengo un problema, sé que no es normal que me duela la cabeza tan fuerte y tan seguido, y las explicaciones pueden ser muchas...
El tema es que en el último mes, estos ataques, como les digo yo, me agarraron por lo menos 4 veces: me empieza a doler la cabeza (la frente, la sien, la nuca, es decir, toda !!!) tan fuerte que no puedo ni hablar, me debilita mal y me tengo que quedar acostada horas hasta que se me pase, antes con ibuprofeno iba bien, pero últimamente ya tengo que tomar Migral ! :( Y lo peor es que después me dan ganas de vomitar. En esos momento me siento realmente un ente, ya no soy una persona sino un cuerpo inservible que sólo puede estar ahí tirado y no hacer nada más.
Estos son los días en los que hubiera preferido no levantarme, pero como soy la encargada de abrir la oficina, mi responsabilidad es mayor entonces no puedo faltar así a último momento.
Además de todo salí con un saquito finito y me morí de frío, y sin paraguas por lo cuál me mojé también.
Y lo peor de todo es que hoy me sentía tan mal a la mañana que me olvidé de traer algo importante que quería resolver hoy :(
Día de mierda
No va a mejorar
Al menos espero que no empeore
Estos episodios me acompañan desde que tengo memoria pero es un tema que no me digno a resolver porque me cuesta admitir que tengo un problema, sé que no es normal que me duela la cabeza tan fuerte y tan seguido, y las explicaciones pueden ser muchas...
El tema es que en el último mes, estos ataques, como les digo yo, me agarraron por lo menos 4 veces: me empieza a doler la cabeza (la frente, la sien, la nuca, es decir, toda !!!) tan fuerte que no puedo ni hablar, me debilita mal y me tengo que quedar acostada horas hasta que se me pase, antes con ibuprofeno iba bien, pero últimamente ya tengo que tomar Migral ! :( Y lo peor es que después me dan ganas de vomitar. En esos momento me siento realmente un ente, ya no soy una persona sino un cuerpo inservible que sólo puede estar ahí tirado y no hacer nada más.
Estos son los días en los que hubiera preferido no levantarme, pero como soy la encargada de abrir la oficina, mi responsabilidad es mayor entonces no puedo faltar así a último momento.
Además de todo salí con un saquito finito y me morí de frío, y sin paraguas por lo cuál me mojé también.
Y lo peor de todo es que hoy me sentía tan mal a la mañana que me olvidé de traer algo importante que quería resolver hoy :(
Día de mierda
No va a mejorar
Al menos espero que no empeore
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